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En su Decisión de 11 de junio de 2013, el TEDH ha declarado inadmisible la demanda contra los Países Bajos interpuesta por varios demandantes individuales y por la Fundación de Madres de Srebrenica. En la decisión, el TEDH examina la cuestión de la inmunidad de jurisdicción de las Naciones Unidas desde la óptica del artículo 6 de la Convención, cuestión ya abordada en el asunto Behrami y Saramati, para concluir que la demanda es inadmisible por estar manifiestamente mal fundada. No obstante, la decisión es de importancia, ya que supone un pronunciamiento que viene a añadirse al ya amplio espectro de decisiones judiciales sobre la controvertida cuestión de la inmunidad de jurisdicción en asuntos que traen causa de violaciones del ius cogens (por ejemplo, véase la sentencia del TEDH en Al-Adsani c. Reino Unido). 

 

La demanda tiene su base en la actuación (y omisiones) de la misión UNPROFOR en el genocidio de Srebrenica, y se funda en la negativa de los Países Bajos a reconocer la responsabilidad de las Naciones Unidas por no haber evitado dicho genocidio. En este sentido, tanto el Tribunal de apelación como el Tribunal Supremo neerlandeses habían reconocido la inmunidad de las Naciones Unidas en el marco de un proceso civil, si bien con interpretaciones diferenciadas en relación al alcance de la inmunidad de las organizaciones internacionales, y de las Naciones Unidas en particular. En su decisión, el TEDH examina la cuestión de la naturaleza de la inmunidad disfrutada por las Naciones Unidas. Tras considerar las aproximaciones de distintos tribunales nacionales, organismos internacionales y entidades dedicadas al estudio del derecho internacional, el TEDH enfatiza la especificidad de este asunto precisamente porque tiene su origen en el uso de los poderes del Consejo de Seguridad en el marco del capítulo VII de la Carta de las NN.UU.: someter las operaciones establecidas en este ámbito a las jurisdicciones domésticas acarrearía la interferencia de los Estados con el cumplimiento de una misión fundamental de las NN.UU. En segundo lugar, haciéndose eco de la sentencia del Tribunal Internacional de Justicia en el asunto de las Inmunidades jurisdiccionales del Estado (Alemania c. Italia), el TEDH señala, además, que el derecho internacional no ampara la posición de que la inmunidad de jurisdicción frente a una demanda civil deba ser levantada por estar ésta última basada en la violación grave de una norma de derecho internacional, incluso si se trata de una norma de ius cogens. La misma posición se adopta, en definitiva, en relación con la inmunidad de jurisdicción de las NN.UU. En tercer lugar, el TEDH matiza su propia jurisprudencia (emanada, en particular, de los asuntos Waite & Kennedy y Beer & Regan) sobre la importancia de la existencia de medios alternativos de protección de los derechos de la Convención, señalando que la ausencia de los mismos no constituye ipso facto una violación del art. 6 de la Convención.  Por otra parte, considera el TEDH que la motivación dada por el Tribunal Supremo en relación a su negativa a plantear cuestión prejudicial ante el TJUE está suficientemente motivada, por lo que no puede apreciarse una violación del artículo 6 de la Convención. Asimismo, el TEDH examina los vínculos con los asuntos paralelos pendientes contra los Países Bajos. En efecto, una de las motivaciones fundamentales de la demanda se basa en el hecho de que dicho Estado buscaba imputar toda responsabilidad a la organización de las Naciones Unidas y, al encontrarse ésta amparada por la inmunidad absoluta de jurisdicción, ello abocaría a la absoluta elusión de responsabilidad por parte del Estado neerlandés. No obstante, el TEDH recuerda que el procedimiento contra los Países Bajos seguía aún en curso, y hace asimismo referencia a dos casos en aquel momento pendientes ante el Tribunal Supremo neerlandés, relativos a la responsabilidad de los Países Bajos, y en los cuales el Tribunal de Apelación había ya reconocido la responsabilidad de dicho Estado.

A este respecto ha de señalarse que las sentencias del Tribunal de Apelación en los asuntos Mustafic y Nuhanovic, relativos a un electricista que realizaba trabajos para la Dutchbad y a los familiares de un intérprete de las Naciones Unidas que, tras ser obligados a abandonar la base, fueron capturados y asesinados por las fuerzas serbo-bosnias, han sido confirmadas por el Tribunal Supremo  de los Países Bajos en septiembre del 2013, estimando que, en este caso, la responsabilidad no era sólo imputable a las Naciones Unidas, sino también a dicho Estado.

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