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En su sentencia de 7 de enero, no definitiva, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha examinado el sistema italiano de atribución de apellidos, que establece la transmisión automática del apellido del padre, y ha constatado la violación del artículo 14 del Convenio (no discriminación) en relación con el derecho a la vida privada y familiar (artículo 8 del Convenio). El asunto se refiere a la negativa de las autoridades italianas de registrar a los hijos de los demandantes con el apellido materno, a pesar de la voluntad conjunta de sus progenitores. 

 

Tanto el tribunal de instancia de Milán como el tribunal de apelación habían rechazado los recursos interpuestos por los demandantes, apelando a que dicho sistema responde a un principio enraizado en la conciencia social y en la historia italiana, justificando su existencia en el hecho de que la atribución del apellido de la madre podría dar la idea de que los niños son "hijos ilegítimos". En este mismo asunto, la Corte de casación italiana planteó una cuestión de constitucionalidad a la Corte constitucional, que fue declarada inadmisible por su sentencia nº 61, de 16 de febrero de 2006. En efecto, si bien la Corte constitucional estima que dicho sistema resulta de una concepción patriarcal de la familia que no se ajusta ya al principio constitucional de igualdad entre mujeres y hombres, no se considera competente para eliminarlo, teniendo en cuenta las múltiples opciones legislativas existentes y el consecuente vacío jurídico que se produciría. Siguiendo esta aproximación, la Corte de casación estimó que se trataba de una cuestión a ser resuelta por el legislador. Finalmente, a través de una resolución posterior del prefecto de Milán, los demandantes fueron autorizados a añadir el apellido materno tras el apellido del padre.

El TEDH, tras estimar que existe una diferencia de trato entre el padre y la madre, examina la posible justificación de la atribución automática del apellido del padre a los "hijos legítimos". El Tribunal sigue la orientación de los asuntos anteriores Burghartz c. Suiza, Losonci Rose et Rose c. Suiza, y Ünal Tekeli c. Turquía, en los que se estimó también que distintos elementos del sistema turco y suizo relativos a la atribución de apellidos en parejas casadas resultaban contrarios al artículo 14, en relación con el artículo 8 del Convenio. Así, señala el TEDH, haciéndose eco de las propias consideraciones de la Corte Constitucional italiana, que la atribución de apellido se realiza únicamente sobre la base de una discriminación basada en el sexo de los padres. Si bien el Tribunal estima que la regla de atribución del apellido del padre no es necesariamente contraria a la Convención,  un sistema que impide establecer derogaciones en relación con la inscripción de los recién nacidos en el registro civil constituye una medida excesivamente rígida y discriminatoria para las mujeres.

La opinión disidente del juez Popovic señala que la demanda debería haber sido declarada inadmisible ya que los demandantes no habrían sufrido un perjuicio importante, expresando una opinión contraria a la armonización a nivel europeo de las cuestiones relativas a los apellidos, que refleja la tradición de cada país (poniendo como ejemplo a España), y estimando que se trata de una materia en la que los Estados disponen de margen de apreciación.

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